Viernes 29 de enero, verónica discute nuevamente con Lautaro. Camina de un lado a otro, recuerda las atrocidades que emitió, piensa en las que el también dijo. Se sienta en la mesa, en la cabecera que su padre ocupa a la hora de la cena, recuesta su cabeza sobre sus brazos, intenta relajarse y no pensar. Pero muy a su pesar una lagrima cae y luego otra. Llora en silencio. Reacciona, limpia su rostro y busca papel y algo con que escribir:
“no entiendo por qué todo tiene que ser así. No puedo calmar mi angustia, ni este pesar que siento en el medio del pecho. Tan solo quisiera poder retroceder el tiempo. Quisiera que viviéramos como antes: las eternas risas y los encantadores y tiernos besos, las interminables tardes juntos…cuando los dos éramos un solo corazón latiendo. Recuerdo cuando nos instalábamos en esos pueblos, buscábamos cerveza y nos sentábamos en el pasto de la plaza a tomarla. Cómo añoro que me mires así con ese amor. Cómo deseo que aquel error no hubiese existido. ¿Por qué la vida se empecina en arrebatarme lo único bello que poseía?
Desearía que pudieras entrar en mi corazón y sentir este amor que ahora me ahoga. ¿Cómo hago olvidar esos momentos dorados? ¿Cómo hago para dejar de amarte? ¿Quién puede enseñarme? Nadie
Desearía no sentirme tan sola. Deseo volver a perderme en el inmenso amor que veía en tus ojos, en tus labios, en tu pasión. Deseo que estés acá, a mi lado.
SOS MI INYECCION DE VIDA, lo que daría por volver a escucharte decirlo con esa intensidad.”
lunes, 1 de febrero de 2010
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por fin hice algo bien, m refiero a la manera en q publike.no lo q dice.
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